Florentino y El Diablo

Tonalidad:

https://www.youtube.com/watch?v=-rF0EXKW-LE

Dm Gm A7 % Dm Gm A7 %

El Diablo :
Dm Gm A7
Catire quita pesares
Dm Gm A7
contéstame a esta pregunta :
Dm Gm A7
¿Cuál es el gallo que siempre
Dm
lleva ventaja en la lucha
Gm A7
y aunque le den en el pico
Dm
tiene picada segura ?.

Florentino :
Tiene picada segura
el gallo que se rebate
y no se atraviesa nunca,
bueno si tira de pié,
mejor si pica en la pluma.

El Diablo:
Mejor si pica en la pluma,
si sabe tanto de todo
diga cual es la República
donde el tesoro es botín
sin dificultad ninguna.

Florentino:
Sin dificultad ninguna
la colmena en el papayo
que es palo de blanda pulpa:
el que no carga machete
saca la miel con las uñas.

El Diablo:
Saca la miel con las Uñas.
Contésteme la tercera
si respondió la segunda
y diga si anduvo tanta
sabana sin sol ni luna
quién es el que bebe arena
en la noche más oscura.

Florentino:
En la noche más oscura
no quiero ocultar mi sombra
ni me espanto de la suya.
Lo malo no es el lanzazo
sino quien no lo retruca:
tiene que beber arena
el que no bebe agua nunca.

El Diablo:
El que no bebe agua nunca.
Así cualquiera responde
barajando la pregunta.
Si sabe dé su razón
y si no, no dé ninguna:
Quién mitiga el fuego amargo
en jagüey de arena pura,
quién mata la sed sin agua
en la soledad profunda?

Florentino:
En la soledad profunda
el pecho del medanal,
el romance que lo arrulla,
la conseja que lo abisma,
el anima que lo cruza,
la noche que lo encobija,
el soplo que lo desnuda,
la palma que lo custodia,
el lucero que lo alumbra,
qué culpa tengo señores
si me encuentra el que me busca?

El Diablo:
Si me encuentra el que me busca
el susto lo descarea,
falta un cualto pa’ la una
cuando el candil parpadea,
cuando el espanto sin rumbo
con su dolor sabanea,
cuando Florentino calla
porque se le va la idea,
cuando canta la pavita,
cuando el gallo menudea.

Florentino:
Cuando el gallo menudea
la garganta se me afina
y el juicio se me clarea.
Yo soy como el espinito
que en la sabana florea:
le doy aroma al que pasa
y espino al que me menea.

El Diablo:
Espino al que me menea.
No le envidio al espinito
las galas de que alardea:
cuando la candela pasa
la pata se le negrea.
Con plantaje y bulla de ala
no se cobra la pelea.
Valla poniéndose alante
pa’ que en lo oscuro me vea.

Florentino:
Pa’ que en lo oscuro me vea.
Amigo no arrime tanto
que el bicho se le chacea
Atrás y alante es lo mismo
pa’ el que no carga manea.
El que va atrás ve palante
el que va alante voltea.

El Diablo:
El que va alante voltea
a contemplar lo que sube
borrando lo que verdea:
en invierno el aguazal,
en verano la humarea.
Me gusta cantar al raso
de noche cuando ventea
porque así es como se sabe
quién mejor contrapuntea.

Florentino:
Quién mejor contrapuntea hace
sus tratos de día
y trabaja por tarea
cójame ese trompo en la uña
a ver si tataratea!
ni que yo fuera lechuza
en campanario de aldea
para cantar en lo oscuro
con esta noche tan fea.

El Diablo:
Con esta noche tan fea,
una cosa piensa el burro
y otra el que arriba lo arrea.
¡ Ay, Catire Florentino!
escuche a quien lo previene:
dele tregua a la porfía
pa’que tome y se serene
si no quiere que le falle
la voz cuando se condene.

Florentino:
La voz cuando se condene
mientras el cuatro me afine
y la maraca resuene
no hay espuela que me apure
ni bozal que me sofrene,
ni quien me obligue a beber
en tapara que otro llene.
Coplero que canta y toca
su justa ventaja tiene:
toca cuando le da gana
canta cuando le conviene.

El Diablo:
Canta cuando le conviene.
Si su destino es porfiar
aunque llueve y aunque truene
le voy a participar,
amigo que en este duelo
yo no le vengo a brindar
miel de ariscas con buñuelo.
Si se pone malicioso
no me extraña su recelo,
que al que lo mordió macagua
bejuco le para el pelo.

Florentino:
Bejuco le para el pelo.
Contra un giro atravesao
yo mi pollo ni lo amuelo.
Entre cantadores canto,
entre machos me revelo,
entre mujeres me sobra
muselina y terciopelo;
cuando una me dice adiós
a otra le pido consuelo.
Desde cuando yo volaba
paraparas del rayuelo
vide con la noche oscura
la Cruz de Mayo en el Cielo.

El Diablo:
La Cruz de Mayo en el Cielo.
A mi no me espantan sombras
ni con luces me desvelo:
con el sol soy gavilán
y en la oscuridad mochuelo,
familia de alcaraván
canto mejor cuando vuelo;
también como la guabina
si me agarra me le pelo,
también soy caimán cebao
que en boca e caño lo velo.

Florentino:
Que en boca e’ caño lo velo.
Me acordé aquel corrío
que me lo enseñó mi abuelo:
Velando al que nunca pasa
el vivo se quedó lelo,
para caimán el arpón
para guabina el anzuelo
patiquín que estriba corto
no corre caballo en pelo,
Con qué se seca la cara
el que no carga pañuelo?
Pa’que se limpia las patas
el que va a dormir en el suelo?

El Diablo:
El que va a dormir en el suelo,
pega en la tierra el oído:
si tiene el sueño liviano
nunca lo matan dormío.
Los gallos están cantando,
escúcheles los cantìos,
los perros están aullando,
recuerde lo convenio.
«Zamuros de la Barrosa
del alcornocal del Frío
albricias pido señores
que ya Florentino es mío»

Florentino:
Que ya Florentino es mío.
¡Néngueres de Banco Seco!
¡ taro-taros del Pionío!
Si usted dice que soy suyo
será que me le he vendío,
me le vendí me paga
porque yo a nadie le fío.
Yo no soy ranchero veguero
que le mete al agua el río
yo no soy pájaro bobo
Pa’ estar calentando nío.

El Diablo:
Pa’ estar calentando nío.
No se si es pájaro bobo
pero va por un tendio
con la fatiga del remo
en el golpe mal medio;
y en la orilla del silencio
se le anudará el tañio
cuando yo mande a parar
el trueno y el desafío.

Florentino:
El trueno y el desafío.
Me gusta escuchar el rayo
aunque me deje aturdío,
me gusta correr chubasco
si el viento lleva tronío.
Aguilas sobre la quema,
reto del toro bravío.
Cuando esas voces me llaman
siempre les he respondío.
¡ Como me puede callar
coplero recién vestío!

El Diablo:
Coplero recién vestío.
Mano a mano y pecho a pecho
ando atizándome el brío
con el fuego del romance
que es don de mi señorío.
Relámpagos me alumbraron
desde el horizonte ardío
nariceando cimarrones
y sangrando a los rendíos
con la punta e’ mi puñal
que duele y da escalofrío.

Florentino:
Que duele y da escalofrío.
Dame campo pensamiento
y dame riendas albedrío
pa’ enseñarle al que no sabe
a rematar un corrío.
Cimarrones hay que verlos
de maute no le porfío;
puñal, sáquelo si quiere
a ver si repongo el mío.
Duele lo que se perdió
cuando no se ha defendío.

El Diablo:
Cuando no se ha defendío
lo que se perdió no importa
si está de pie el vencío,
porque el orgullo indomable
vale más que el bien perdío.
Por eso es que me lo llevo
con la nada por avío
en bongo de veinte varas
que tiene un golpe sombrío.
Y vuelvo a cambiarle el pie
a ver si topa el atajo.

Florentino:
A ver si topa el atajo.
Cuando se fajan me gusta
porque yo también me fajo.
«Zamuros de la Barrosa
del alcornocal de abajo
ahora verán, señores,
al Diablo pasar trabajo».

El Diablo.
Al Diablo pasar trabajo.
No miente al que no conoce
ni finja ese desparpajo,
mire que por esta tierra
no es primera vez que viajo,
y aquí saben los señores
que cuando la punta encajo
al mismo limón chiquito
me lo chupo gajo a gajo.

Florentino:
Me lo chupo gajo a gajo.
Usté que se alza el copete
y yo que se lo rebajo.
No se asusten compañeros
déjenlo que yo lo atajo,
déjenlo que pare suertes,
yo sabré si le barajo;
déjenlo que suelte el bongo
pa’ que le coja agua abajo;
antes que Dios amanezca
se lo lleve quien lo trajo;
alante el caballo fino,
atrás el burro marrajo.
¡Quién a visto a dorodoro
cantando con arrendajo!
Si me cambió el consonante
yo se lo puedo cambiar.

El Diablo:
Yo se lo puedo cambiar.
Los graves y los agudos
a mí lo mismo me dan,
porque yo eche mi destino
sobre el nunca y el jamás.
¡Ay Catire Florentino!
cantor de pecho cabal,
que tenebroso el camino,
que nunca desandará
sin alante, sin arriba,
sin orilla y sin atrás,
ya no valen su baquía,
su fé ni su facultad
catire quita pesares
arrendajo y turpial.

Florentino:
Arrendajo y turpial.
De andar solo esa vereda
los pies se le han de secar,
se le hará más profunda
la mala arruga en la faz;
porque mientras llano y cielo
me den de luz su caudal,
mientras la voz se me escuche
por sobre la tempestá,
yo soy quien mareo mi rumbo
con el timón del cantar.
Y si al dicho pido ayuda
aplíquese esta verdá:
que no manda marinero
donde manda capitán.

El Diablo:
Donde manda capitán,
usted es vela caída,
yo altivo son de la mar.
Ceniza será su voz,
rescoldo de muerto afán
sed será su última huella
náufrago en el arenal,
humos serán sus caminos,
piedras sus sueños serán,
carbón será su recuerdo,
lo negro en la eternidad,
para que no me responda
ni se me resista más.
Capitán de las tinieblas
es quien lo viene a buscar.

Florentino:
Es quien lo viene a buscar.
Mucho gusto en conocerlo
tengo señor Satanás.
Zamuros de la Barrosa
salgan del Alcornocal
que al diablo lo cogió el día
queriéndome atropellar.
Sácame de aquí con Dios
Virgen de la Soledad,
Virgen del Carmen bendita,
sagrada Virgen del Real,
tierna Virgen del Socorro,
dulce Virgen de la Paz,
Virgen de la Coromoto,
Virgen de Chiquinquirá,
piadosa Virgen del Valle,
Santa Virgen del Pilar,
Fiel Madre de los Dolores
dame el fulgor que tú das,
¡San Miguel dame tu escudo,
tu rejón y tu puñal,
Niño de Atocha bendito,
Santísima Trinidad.

(En compases de silencio
negro bongo que echa a andar
¡ Salud señores el alba
bebiendo en el paso real).

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