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Les Luthiers y un cuatro a la argentina

Si de algo tenemos que sentir orgullo los latinoamericanos es de los grandes maestros del humor que hemos exportado al mundo entero. Desde Álvarez Guedes, Aquiles Nazoa y Cantinflas entre otros hasta los más recientes Andrés López, Virulo y Laureano Márquez. Pero desde Argentina y desde 1967 haciendo las delicias del mundo con fino humor y gran creatividad figura sin duda Les Luthiers, quienes sin duda reafirman el orgullo de ser latinoamericano.

Fundados por Gerardo Masana (fallecido en 1973), el grupo que conforman Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés, Carlos López Puccio, Jorge Maronna y Daniel Rabinovich (quien falleciera el pasado 21 de agosto de este año), junto a Ernesto Acher (quien estuvo en la agrupación desde 1979 hasta 1986) tuvo la combinación perfecta: Juegos de palabras aptos para gente inteligente, sin ofensa y sin obscenidad fácil, músicos realmente virtuosos tanto en los instrumentos habituales como en aquellos instrumentos “informales” creados para la agrupación y que hicieron honor a su nombre, sonando con prodigiosa musicalidad, historias con fantasía creíble con guiones y música de excelente factura. A casi 50 años de vida artística siguen siendo referencia obligada de grandes y chicos de todas las generaciones de latinoamericanos que disfrutan del humor inteligente.

Tuve la oportunidad de escuchar por primera vez una grabación de Les Luthiers ya en la universidad en 2001 cuando vi el video de un espectáculo llamado “Mastropiero que nunca” producido en el año 1979 y donde todo el show eran composiciones del célebre compositor Johann Sebastian Mastropiero, músico imaginario creado por Les Luthiers para homenajear al genio barroco de Eisenach Johann Sebastian Bach. Ese espectáculo terminaba con un número denominado “Cantata del adelantado Don Rodrigo Díaz de Carreras” donde relataban las peripecias de un conquistador español que llegó al Río de la Plata en 1491, es decir, antes de la llegada de Colón y por eso el apodo de “adelantado”. En esa cantata encontramos a Jorge Maronna tomar nuestro cuatro venezolano y tocar una quirpa en Re mayor en el momento en que Don Rodrigo (interpretado originalmente por Ernesto Acher) llegó a fundar Caracas, acompañado por las voces de Carlos Núñez Cortés, Carlos López Puccio y Daniel Rabinovich que hacían un juego onomatopéyico similar al de Rafael Suárez en la Quirpa del Quinteto Contrapunto. En ese momento me impresioné de ver a un argentino ejecutar nuestro cuatro y del virtuosismo de Jorge Maronna con los instrumentos de cuerda ya que aparte de la guitarra y el bajo suma a nuestro cuatro el charango que toca en un pasaje anterior.

Para ser sinceros, la interpretación de Maronna de la quirpa es de lo más correcta tanto en sus tiempos como en los acordes, sin grandes alardes de solista sino para acompañar las voces de sus compañeros en el juego vocal con el que se ambientó ese aire de joropo que anunciaba la presencia de Venezuela en el espectáculo. Y eso se agradece pues reconoce a nuestra música en otros rincones del mundo interpretado por alguien que sin ser venezolano lo hizo respetando los cánones de nuestra música. Haber oído a Les Luthiers aunque fuera por un momento interpretar nuestra música me hizo quererlos mucho más e interesarme por un grupo por el cual debo sentir más que orgullo. Argentinos de nacimiento, latinoamericanos por convicción.

Les dejo para que disfruten de Les Luthiers en el Adelantado Don Rodrígo Díaz de Carreras y escuchen con atención a nuestro cuatro en las manos de Jorge Maronna.

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