Simón Díaz​ Simón Díaz​
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1.
Amigos , lo que aquí cuento
no es porque lo haya inventao
que yo pasé más trabajos
que un cacho en un empedrao 2.
Por allá en el año treinta
(más bien seguro el veintiocho)
que si empiezo a equivocarme,
se pone turbio el sancocho

3.
En un pueblecito lindo
de la llanera región,
hijo de padres humildes
vino a este mundo Simón 4.
En el pueblito que digo,
que se llama Barbacoas ,
me acunó el río en su orilla
sin guarura y sin canoa

5.
Allí pescaba «cachamas»
«valentones» y «coporos»
los que con topochos verdes,
mamá hacía «samplegorio» 6.
Mi madre doña María
mi padre, el maestro Juan
y tuvieron más muchachos
que en el llano alcaraván

7.
Así comienza la historia
que aquí les voy refiriendo,
mientras los años pasaban
yo me iba espercudiendo 8.
Fui muchacho de mandados
y buscador de agua y leña,
por las tardes becerrero
y en la mañana, la ordeña

9.
Allí pescaba «cachamas»
«valentones» y «coporos»
los que con topochos verdes,
mamá hacía «samplegorio» 10.
Mi madre doña María
mi padre, el maestro Juan
y tuvieron más muchachos
que en el llano alcaraván

11.
Mi padre fue secretario
de juzgado y picapleitos
«maistro» de escuela y barbero
media cuchara, completo 12.
Vino una vez otro «grupo»
papá quedó sin «tetero»,
cogimos los macundales
y llegamos a Turmero

13.
Y aunque mi padre no estaba
en política quemao,
nos sacó de volandillas,
cual toro barajustao 14.
Mamá, mi padre y nosotros
de noche como de día
le dimos la vuelta a Aragua
en toda su geografía

15.
(He de advertir: Barbacoas
fue un tiempo guariqueño
y lo pusieron en Aragua
por dictatorial empeño) 16.
De darle la vuelta a Aragua
se nos jincharon las patas,
y en Magdaleno pusimos
una industria de alpargatas

17.
De allí salimos rampantes
con rumbo a Villa de Cura
pero el viejo se enfermó
de una fuerte calentura 18.
Con lágrimas mi mamá
(cáliz amargo que apura)
una tarde me mandó
que fuera a buscar al cura

19.
Vino el auxilio de Dios
de mano del buen curita
le puso los Santos Óleos
y le aspergeó agua bendita 20.
Ante el auxilio divino
tuvo leve mejoría
más una noche me dijo
«anda y llámame a María»

21.
Me mandó dejarlos solos
en el mísero aposento
que se despidió me dijo
de mi madre el sufrimiento 22.
A mi , que era el mayor,
me llamó antes de morir
y me dio nobles consejos
que aún yo conservo aquí

23.
«Se queda jefe en la casa,
señalándome me dijo
sé padre de tus hermanos
y con tu madre buen hijo» 24.
«Y también buen ciudadano
honrado, recto, decente
que pobreza no es deshonra
en no siendo un delincuente»

25.
Y otras tantas cosa sabias
que escapan a mi memoria
o que no quiero contarles
porque es alargá esta historia 26.
Mi madre como una sombra,
una tarde me llamó,
y con voz queda me dijo
«¿a dónde vamos, Simón?»

27.
Yo le dije «pa’ San Juan
de los Morros, que allá está
mi padrino de Nogal
igual que es tuyo, mamá» 28.
Totalmente como dije,
nos dio su mano derecha
para lograrnos trabajo
y llevar sopa a la mesa

29.
Yo le dije «pa’ San Juan
de los Morros, que allá está
mi padrino de Nogal
igual que es tuyo, mamá» 30.
Totalmente como dije,
nos dio su mano derecha
para lograrnos trabajo
y llevar sopa a la mesa

31.
En un ranchito de pajas
cerca de «Charco Tapao»
fuimos pasando la vida
como nuestro Dios fue dado 32.
Después de muerto mi padre
al trabajo le di el pecho
me compré una carretilla
y a trabajar por derecho

33.
Vendí leche, remolachas,
mamones, cotoperices,
yuca, ñame, apio, ocumo
y dos mil cuantas raíces 34.
Lo importante era llevar
comida a mis hermanitos
que yo era el varón mayor
y los demás pitoquitos

35.
Trabajo con dignidad
hicimos mi madre y yo
ella lavó ropa ajena
mientras yo serví de «pión» 36.
En la cabeza el rollete
y un azafate colmao
de majarete, tequiche
y arepas de «mai pilao»

37.
Trabajo con dignidad
hicimos mi madre y yo
ella lavó ropa ajena
mientras yo serví de «pión» 38.
Por los domingos hallacas
y arepas de chicharrón
y al paso se me achataba
este enorme cabezón

39.
Y mi madre se doblaba
a orillas del río San Juan,
lavando la ropa ajena
para redondear el pan 40.
Por una «muda» , una locha
(pichirres, mal le pagaban)
y si aplanchada venía,
una locha más le daban

41.
Desde el rancho, por las noches
a la luz de una linterna,
con mis hermanas mayores,
íbamos para la escuela 42.
Allí yo aprendí a sumar
y fui fino dividiendo
brujo en el multiplicar
relancino sustrayendo

43.
Igual aprendí a leer
y a escribir sacando el dedo
y en las fiestas escolares
a las niñas le hacía versos 44.
Fui un llanero lazarillo
pero no con malas mañas
sino por mi habilidad
en extraer enseñanzas
de la vida que el destino
amargo me deparaba

45.
«Los Placeres», «El Chupón»,
«Maniadero» y «Garrapatas»
los llevo siempre en recuerdo
por mis cacerías de iguanas 46.
Y si el fogón se apagaba
por no haber que cocinar,
mi madre me daba un saco
sin decir ni más ni más

47.
Yo, que del entendimiento
siempre he sido muy despierto,
rumbiaba hacia «La manguera»
trayendo el saco repleto 48.
Y el menú variado era,
lo juro y no me condeno ,
que aquí el que se muera de hambre
es por flojo o marruñeco

49.
Mango para el desayuno,
en el almuerzo mango era,
para la merienda, mango
y mango para la cena 50.
Y así amigos lectores
fue pasándola Simón,
hasta ser un hombrecito
y alargárse el pantalón

51.
En la penitenciaria
(no de preso, por si acaso)
fui jugador de pelota
paracorto y bate cuarto 52.
Fui capitán de pandilla
con hijos del Pueblo Abajo,
que aunque de origen humilde
llevan su pueblo muy alto

53.
Y cuando en el Pueblo Arriba
se presentaba algún guapo ,
iban todos a buscarme
para «meniarle el guarapo» 54.
Se armaba la tremolina
gritaban, «Pica mi gallo»,
y yo altanero decía:
déjenmelo y abran campo

55.
Todas estas travesuras
fueron cuando mi niñez
después fui mozo formal
educado y de buen ver 56.
En la orquesta Siboney
fungí de simple «Corero»
instalador de micrófonos
cornetas y maraquero

57.
Hasta que llegó una tarde
de jolgorio allá en «La Granja» ,
que se enfermó el bolerista
y me dijeron “¿tu cantas?” 58.
Me acerqué muy turulato
al sitio que él ocupaba ,
me aclaré el pecho con brío
y me empujé con «Dos almas»

59.
Y con mi voz de falsete
o tal vez de tenorino
me vi cantante de orquesta
desafiando mi destino 60.
Un año tuve en el arte ,
quieto, menudo, en silencio,
sin pecarme de asomao
y sin pasarme de indiscreto

61.
Y es cierto que allí inspirados
en Olga, mujer en flor
Jesús Torrealba la música,
la letra la puse yo 62.
Y con ese emplumamiento:
coplero, cantante, artista
desde San Juan de los Morros
puse en Caracas la vista

63.
En esta ciudad procera
un pariente se encontraba
y consulté a mi mamá
para escribirle una carta 64.
Al compai Ramón Alberto,
utilicé de correo
y al pariente mencionado
le escribí, buscando empleo

65.
Al punto me contestó
diciéndome que viniera
y en llegando, fue en un banco
dónde primero me emplea 66.
«Si es que acaso le preguntan
si monta en motocicleta ,
aparte los titubeos,
y diga sí, aunque no sepa»

67.
Por seguir este consejo,
de mi pariente mentado,
iba matando una vieja
y a un gordo despanzurrando 68.
«Si le preguntan si sabe
las calles de la ciudá
diga que sí y después viene
a mi casa a pregunta»

69.
Por seguir este consejo
una tarde me perdí
y anduve toda Caracas
de aquí allá y de allá aquí 70.
Si le preguntan, si es
usted un buen cobrador,
no se asuste por tan poco,
y diga: pues si, señor!

71.
Por seguir este consejo
yo pasé un susto tremendo ,
pues los giros que me dieron
de broma no se perdieron 72.
A cada almacén llegaba …
-¿Este giro es para aquí…?
y lo entregaba al girado
¡sin el pago recibir!

73.
Así cuando volví al Banco,
para entregar la carpeta
que en la mañana me dieron:
limpia sin ninguna letra 74.
El jefe se puso eufórico
y a los otros cobradores
a mi me puso de ejemplo:
«Asi da gusto, señores»

75.
¡Aguáitense en este espejo,
apenas recién llegado
y toiticas las cobranzas
que le di, las ha cobrado» 76.
Pero cuando me llamaron
a la caja a rendir cuenta
le dije al recibidor:
«Yo repartí to’as las letras»

77.
Pero sin cobrar ninguna,
porque a mi no me dijeron
que para ser entregadas
tenían que darme dinero… 78.
Al punto volví a la calle,
y en cada establecimiento
donde los giros dejé,
pedi me fueran devueltos

79.
Pero los pagaron todos,
muy alegres y contentos
al ver que el Banco tenía
confianza en su cumplimiento 80.
Y otras cosas parecidas
pasé en mi primer empleo,
por seguir de mi pariente
los sabihondos consejos

81.
Cuando ya aquí en Caracas
me encontraba aclimatao
seguí pensando en la música
y en versos improvisaos 82.
Para ello me fui a inscribir,
con nerviosismo y sonrojo,
en la Academia que guiaba
Don Vicente Emilio Sojo

83.
Tres años tengo de música
recibida de este sabio,
pero tengo que seguir
del Maestro en desagravio 84.
Toco serrucho, guitarra,
cuatro, furruco, corneta,
piano, bombardino, bajo
y de ñapa soy poeta

85.
Cuando traje mi familia
a la Sabana del Blanco,
de un cesto saltó Joselo
y me le quedé mirando 86.
Este es más feo que yo
me dije, muy por lo bajo,
los feos en televisión
son los mejor aceptados

87.
Y me dediqué a Joselo
como quien encuerda un gallo
y cuando al fin lo lancé …
lo demás, pa’ qué contarlo … 88.
Es el primero de aquí
tarambana y trotamundo
sin quedarme na ‘ por dentro
¡primer cómico del mundo!

89.
Una vez le pregunté ,
que cuánto estaba ganando
y me dijo siete mil ,
y me le quedé mirando… 90.
-¿Qué me ves?
– Que estoy dudando…
– Dos con la Radio Rochela
Me ha contestado el muñeco
– Dos con la Radio Caracas
y tres con Julián Pacheco

91.
Allí me puse a pensar
lo que parecía un tormento
ya tengo treinta y cuatro años
y aquí estoy perdiendo el tiempo 92.
En el Banco, mil quinientos
jefe de cuentas corrientes
casado, ya con un hijo
y otro que venía pendiente

93.
Entonces dije a Joselo
lo que tenía que hacer:
póngase a regar la especie
en radio como en te vé
que usted tiene otro hermano
que es el que le da la mano
pero que es mejor que usté 94.
Y así mismito lo hizo
regó por televisión:
“y eso que ustedes no han visto
a mi otro hermano Simón…”

95.
Y luego yo ya famoso
por los cuentos de mi hermano
me vinieron a decir
que ya me andaban buscando 96.
Venevisión fue el primero
a quien le firmé un contrato
– que pase por la oficina
le van a tomá un retrato

97.
Y me dieron un programa
fue la «Quinta de Simón»
de allí empezaron los triunfos
por un mismo callejón 98.
Después a Radio Caracas
y más tarde al canal ocho;
continúo en Radio Rumbos
y discos ¡como bizcocho!

99.
Ahora en estos momentos
lo que hago en televisión
es recordar a un maestro
que es digno de admiración 100.
El enseñó a un muchachito
lo moldeó de lo mejor,
lo trató con embeleso
y no contento con eso;
lo enseñó a Libertador

101.
Sin quererme comparar
porque no hay comparación
también me puse a enseñar
allí en la televisión 102.
Un bojote de muchachos
me siguen con mucho tino
porque yo todas las tardes
les muestro el mejor camino

103.
Lo demás ya es por sabido
contarlo es de presuntuoso,
toda Venezuela sabe
quién soy yo y me da gozo 104.
Tengo esposa , linda y buena
Betty de mi inspiración
tres hijos que son retoños
de nuestra perfecta unión:

105.
Juan Bautista es el maraco
Bettsimar mi devoción
y el que me sigue los pasos
es mi tocayo Simón 106.
¿Para qué yo pido más
a la bondad de Dios?
tengo el amor de mi pueblo
y en mi madre bendición.

Artista: Simón Díaz​

Simón Díaz es un compositor venezolano y reconocido cantante, autor de la famosa canción Caballo Viejo (Versión conocida como Bamboleo), quién desde muy temprana edad se dedicó a la música y el canto bajo la tutela de Vicente Emilio Sojo. Simón Díaz es la referencia por excelencia de la Tonada de los llanos. Sus composiciones incluyen canciones como Tonada de Luna Llena, Mercedes, El Alcaraván, Arbolito Sabanero, entre muchas otras. Simón Díaz también es conocido por sus shows de radio y televisión, donde promovía la música venezolana en programas como "Contesta con Tio Simón". Simón Díaz falleció el 19 de Febrero del año 2014 en Venezuela,d ejando un legado impresionante e importantísimo para el repertorio musical venezolano.

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Compositor: Simón Díaz​

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