cuatrista

Las Revelaciones de Oswaldo Arismendi Escalona

Cuatrista, Compositor y Arreglista   El cuatro nos une nuevamente y hace trascender fronteras hermanas, que han de revelarnos caminos sonoros, llenos de entusiasmo y emprendimiento musical. Es así como Oswaldo Arismendi Escalona nos ha brindado la oportunidad de conocer su trayectoria musical y sus experiencias con Venezolanos dueños de un cuatro posicionado Oswaldo, quien …

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Miguel Siso: Un virtuoso fuera de lo común

Miguel Siso es un músico que se hizo descubrir gracias al evento La Siembra del Cuatro hace ya casi una década. Un cuartito simplemente espectacular con un estilo bastante particular. Miguel ha manifestado su talento en diversos conciertos y eventos donde ha participado con diferentes músicos y artistas nacionales. Su cuatro lleva una magia increíble que lo hace ser uno de …

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Conoce a Jose Murguey – Cuatrista Venezolano

Jose Murguey tiene 12 años tocando con su cuatro, componiendo, haciendo mezclas con el cuatro y la música pop, el hip hop.  Nació en Porlamar y vivió en la península de Macanao donde aprendió a cantar en una coral. Jose Murguey comenta que uno tiene que hacer lo que le gusta, si lo que te gusta …

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Edward Ramirez presenta su más reciente producción (Entrevista en Exclusiva)

Edward Ramirez presenta su nuevo CD llamado «Cu4tro, Maraca y Buche» en el cual explora los patrónes rítmicos y melódicos del joropo tuyero con un cuatro venezolano hecho especialmente por el luthier Rafael Gonzalez de cuerdas de metal. A continuación la entrevista completa que TuCuatro logró captar de este excelente trabajo que realiza Edward Ramirez con …

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Roy Jelinek

Roy Jelinek nació en Caracas, Venezuela. Su padre, Félix Jelinek, lo interesó por la
música desde muy temprana edad. Realizó estudios de guitarra y acordeón con
los profesores Antonio Segui y Joao Ferreira y, de manera autodidacta, aprendió a
tocar el cuatro, inspirado en la escuela del Maestro Freddy Reyna, digno representante venezolano del versátil instrumento originario de esta nación suramericana.
Con el tiempo, Roy fue desarrollando su propio estilo, que consiste en digitación
y acompañamiento de la melodía, con lo que produce un efecto único en el cuatro, dando la sensación de que el instrumento canta. Este cuatrista imprime una
mezcla de ritmos europeos, indígenas y africanos en todas sus piezas e interpretaciones musicales, lo que le otorga un carácter inconfundible y una melodía con
chispa rítmica, que va más allá de los arreglos tradicionales.
Roy Jelinek ha participado en diversos escenarios nacionales e internacionales y en programas culturales de radio y televisión.
Visitó la ciudad de Viena, Austria, invitado por el Instituto de Música Folklórica de Viena. Se ha presentado en diversas entidades
públicas y privadas, en museos, en el auditorio de la Academia de Ciencias de California y en San Francisco, Estados Unidos,
también en eventos organizados por la Cancillería de Venezuela en el exterior, como es el caso de Irán e islas del Caribe, incluyendo las islas de San Vicente, Barbados y Trinidad, donde ofreció talleres y conciertos.

Freddy Reyna

Federico Reyna Revenga, músico, titiritero, artista y juguetero, nació en Caracas el 3 de abril de
1917. Para evitar que lo llamaran “Federiquito”, su padre hizo que lo llamaran Fredy. El futuro
cuatrista siempre consideraría a su padre como su primer maestro y, ciertamente, resultó un modelo que repitió tanto por admiración, como por identi?cación; de él destacaría su sentido rítmico
y la ?exibilidad en sus ejecuciones pianísticas. En 1933, cuando su familia reconoce su vocación
musical, Fredy Reyna comienza a recibir clases particulares de guitarra con el profesor Raúl Borges
y, en 1935, se inscribe en la Escuela de Música y Declamación por sugerencia del mismo maestro.
En la cátedra de guitarra se encontraban ya Antonio Lauro, Flaminia Montenegro y Manuel Enrique Pérez Díaz. Allí también se toparía a dos grandes amigos, el músico y pintor Armando Barrios
y el futuro compositor Antonio Estévez. En la Escuela de Artes Plásticas estudia desde 1936 junto
a Armando Barrios, Héctor Poleo, César Rengifo, Gabriel Bracho, Ventura Gómez y otros destacados pintores de esa generación. En 1938, entra a formar parte del Orfeón Lamas, dirigido por Vicente Emilio Sojo, donde permanecería unos
ocho años. En 1941, se retira de?nitivamente de la Escuela de Música y es en las artes plásticas donde concluiría sus estudios, especializándose
en Educación Artística, mención Dibujo y Pintura, en 1939.
Fredy Reyna centra su actividad pedagógica en el Liceo Andrés Bello, en la asignatura Dibujo y Educación Artística, desde 1941 hasta 1947. En 1939,
ya había fundado el primer orfeón liceísta del cual surgiría, en 1942, el Orfeón de la Universidad Central de Venezuela. En 1940, crea el primer Taller
de Manualidades Masculino y, junto a Alberto de Paz y Mateos, el primer teatro liceísta. En tanto, en 1946, junto a Henry Thomson, funda el primer
ballet liceísta y, ?nalmente, en 1948 el primer teatro de títeres liceísta. En enero de 1947, Fredy Reyna viaja a París, junto a Lolita Páez su esposa,
allí realizaría estudios de escenografía en la École d’Art Apliqueé a l’Industrie con Max Bertrand, por un año, y asistiría a un curso práctico de guiñol
con Gastón Baty. En 1948, los esposos Reyna Páez retornan a Venezuela y en 1949, Fredy asume el o?cio de titiritero de manera profesional, convirtiéndose en fundador y director de la Escuela de Marionetas del Ministerio de Educación. Al mismo tiempo crea, junto a Lolita, su propio Teatro de
Títeres –Tamborón–, con el que ofrecen más de 250 funciones en todo el país y más de 400 presentaciones en la incipiente televisión venezolana,
en un programa llamado Lolita y Fredy, que salió al aire durante tres años y medio, y en donde la presencia de la música era determinante.
Fredy Reyna creó una a?nación cónsona relacionada con el instrumento al que estaba acostumbrado, o sea la guitarra grande, y cambiaría el
temple tradicional del cuatro por otro, a?nando la primera cuerda una octava superior. Con la prima aguda, se le facilitaría iniciar un repertorio
de obras en las cuales el punteo y el acompañamiento funcionarían simultáneamente. Fredy Reyna cambió la a?nación tradicional del cuatro,
ordenando la altura de sus cuerdas en un mismo sentido. Sin saberlo, convocaba profundas fuerzas que se manifestarían en su obra. Con el
cuatro a?nado de esa forma le otorgó posibilidades más funcionales como instrumento solista, sin perder las cualidades propias del instrumento popular. Fredy sintetizó en el cuatro su experiencia estética, indisolublemente vinculada a sus avatares biográ?cos, partiendo de la técnica
guitarrística aprendida del maestro Raúl Borges, recogiendo la esencia de la ejecución popular de grandes cuatristas como Jacinto Pérez y
Leoncio Narvarte, e incorporando elementos idiomáticos de los instrumentos hermanos latinoamericanos, de la guitarra ?amenca y del caudal
de riquezas que descubrió en las tablaturas antiguas.
Una de sus grandes ambiciones fue desarrollar la enseñanza de los temas venezolanos a través del cuatro y despertar en los niños, jóvenes y adultos, el amor por la cultura venezolana más auténtica. En 1958, emprende un segundo viaje a Europa donde permanece hasta 1966, ofreciendo múltiples conciertos como cuatrista en las principales
ciudades del viejo continente. Ya de vuelta a Venezuela, Fredy desarrolla una fuerte actividad pedagógica inclinada
hacia los niños, la cual denominó Iniciación Artística Integral (IAI). A partir de la década del 70, alcanza el cenit de
su labor concertística y, desde 1977, viajaría con frecuencia a Europa, Norteamérica y el Caribe, presentándose en
importantes salas y festivales musicales. Por esa misma época, formuló uno de sus más hermosos proyectos: El Museo del Cuatro, el cual contemplaría actividades pedagógicas, un taller de violería, la casa del cuatrista y recitales.
Además, ofrecería facilidades para la investigación, exhibición de instrumentos musicales, exposiciones itinerantes
por el territorio nacional, así como publicaciones y grabaciones. En 1978, para celebrar su sexagésimo primer
aniversario, su familia crea la Fundación Fredy Reyna, llamada a preservar todo su hermoso legado: sus colecciones
de juguetes, de muñecas y títeres de todas partes del mundo, así como de arte popular, incluyendo sus propias creaciones para estas colecciones. En
marzo de 1980, Fredy Reyna realizó 23 conciertos en su Gira Nacional y, en 1990, le es otorgado el Premio Nacional de Cultura Popular. En 1994, su
estado de salud lo obliga a retirarse de?nitivamente de la escena y ponerle punto ?nal a una intensiva labor de 50 años ininterrumpidos.
Durante su carrera musical, Fredy editó 10 discos y, en sus viajes, siguió comprando instrumentos y juguetes para reunir la colección privada
más importante de Venezuela. Según sus propias palabras, era un hombre del renacimiento que vivía en el siglo XX, que conservaba la capacidad de pensar, imaginar, interpretar y crear ‘cuatro’ puntos cardinales de la imaginación, como ‘cuatro’ fueron sus hijos: Federico (diseñador y
cuatrista), Tatiana (bailaora y maestra de danza), Maurice (compositor, intérprete y gourmet) y Anita (diseñadora grá?ca).
Fredy Reyna muere en Caracas el 26 de marzo de 2001, a pocos días de cumplir 83 años y con una fabulosa labor en su haber. La fecha de su nacimiento (3 de abril) se celebra con júbilo entre los grupos de cuatristas, quienes consecuentemente organizan encuentros y conciertos en torno
a su recuerdo y a su obra. I

Carlos Capacho

Carlos Capacho nace en Ciudad Guayana, estado Bolívar, Venezuela, en agosto de
1988. A los seis años de edad comienza sus estudios musicales con el piano. Luego, recibe clases de teoría y solfeo con la profesora Irma Conchita Iorio. Empieza a
ejecutar el cuatro a los 12 años, bajo la dirección del profesor Luis Escalante Izzo.
Estudia técnicas y desplazamiento del cuatro con Juancho García y asiste a clases
magistrales con José “Cheo” Hurtado y Proto López.
Con poco tiempo en la vida musical, cuenta con una amplia y destacada trayectoria
artística y hoy día es considerado como uno de los mejores ejecutores del cuatro
a nivel internacional. Así lo demostró en el Festival Internacional La Siembra del
Cuatro 2004, donde recibió el primer lugar y el segundo al año siguiente.
Carlos Capacho ha compartido escenario con importantes figuras nacionales e internacionales de la música, tales como Aldemaro Romero, Simón Díaz, El “Pavo“
Frank, María Teresa Chacín, Cheo Hurtado, Voz Veis, El Cuarteto, Serenata Guayanesa, Francisco Pacheco, Gualberto Ibarreto, Ensamble Gurrufío, Eddy Marcano,
Diego “El Negro” Álvarez, Cecilia Todd, Alexis Cárdenas, Rafael “El Pollo” Brito,
Claudia Calderón, Corina Peña, Moisés Torrealba, Jesús Rengel, Roberto Koch, Gustavo Carucí, Rodner Padilla y Prisca, entre
otros. Su música le ha permitido realizar actuaciones en diferentes lugares del mundo, entre los que se puede mencionar México, Cuba, Trinidad y Tobago, Colombia, Perú, Francia y Holand

Rafael «Pollo» Brito

Músico, solista, compositor y concertista de cuatro, Rafael “Pollo” Brito nace en
Caracas, en noviembre de 1971 e inicia sus estudios musicales formales con la Orquesta Nacional Juvenil del Estado Miranda, donde aprendió a tocar el oboe, instrumento que le acompañaría durante 12 años de su vida musical.
En el Conservatorio Superior de Música Simón Bolívar cursó una especialización en
este instrumento y ocupa el puesto de Primer oboe de la Orquesta Nacional del
Estado Miranda hasta 1992, para ser luego Primer y Segundo oboe de la Orquesta
Gran Mariscal de Ayacucho. Más tarde, participaría en la Orquesta Filarmónica Nacional y en la Orquesta Simón Bolívar.
Como cuatrista, instrumento que actualmente ejecuta, su formación comienza gracias a su padre Rafael “Gallo” (como él gusta llamar) Brito, y continúa en las filas de
la estudiantina San José Obrero. A partir de entonces, integraría gran cantidad de
agrupaciones dedicadas a la gaita zuliana. Se inicia con un grupo escolar llamado
Nazarenos de la Gaita, para luego ser parte fundamental de Sabor en Gaita, Los
Morillo, Guasinca Zuliana, Décima Gaitera, Trova Gaitera, Maragaita y Todos Estrellas. En el año 2000, recibió el premio Mara de Oro a la mejor voz juvenil.
Como voz solista, sus primeros pasos profesionales los da con Trova Gaitera, en 1996.
Mientras que en el caso del cuatro, destaca su ejecución en solitario como concertista, así como su participación en el
grupo Pabellón Sin Baranda, del cual es fundador, en el Ensamble Saúl Vera, Arcano, Alzheimer y BAK Trío, entre otros.
El “Pollo” Brito es uno de los ejecutantes del cuatro más reconocidos dentro y fuera de Venezuela, poseedor de un prodigioso estilo que ha sido definido como “sabroso, innovador y brillante”. Ha participado en infinidad de producciones
discográficas en su papel de cuatrista, tanto como miembro de los grupos mencionados como en rol de invitado, pero
también como voz solista, gracias a su versatilidad vocal. Cuenta con dos discos en solitario.